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TITULO : Evitar el Switch
Maníaco Inducido por Drogas en Pacientes con Depresión Bipolar
AUTOR
: Henry C, Demotes-Mainard J
REVISTA :
[Avoiding Drug-Induced Switching
in Patients with Bipolar Depression]
CITA : Drug Safety
26(5):337-351, 2003
MICRO : El switch maníaco
inducido por agentes antidepresivos es un importante riesgo que se presenta durante
el tratamiento de la depresión bipolar. Los inhibidores selectivos de la recaptación
de serotonina parecen ser los agentes con menor riesgo de inducir un switch
maníaco.
http://www.bago.com/BagoArg/Biblio/psiqweb192.htm
Introducción
Se han realizado numerosos estudios
que intentan definir el tratamiento para la manía y la profilaxis del trastorno
bipolar; por el contrario, son muy pocos los estudios que se han centrado específicamente
en las estrategias de tratamiento para la depresión bipolar, y los resultados han
sido limitados y no concluyentes. De hecho, la mayor parte de lo que se conoce acerca
del tratamiento de la depresión se deriva de estudios clínicos que excluyen de manera
sistemática a pacientes con depresión bipolar.
En general, los episodios depresivos
en pacientes bipolares se asocian con una considerable morbilidad y mortalidad.
La duración promedio de los episodios depresivos bipolares es mayor que la de los
episodios maníacos, y más del 20% de ellos presentan un curso crónico. Agregado
a ello, el 19% de los pacientes bipolares se suicidan. Sin embargo, las preocupaciones
concernientes con el riesgo de aparición de episodios maníacos y la ciclación rápida,
ambos asociados al tratamiento con antidepresivos (ATD), continúan dificultando
el establecimiento de un paradigma óptimo de tratamiento para la depresión bipolar.
El objetivo de este artículo es
realizar una revisión sobre la base de la bibliografía que se centra en el riesgo
de switch maníaco (SM); es decir, pasaje rápido de un episodio depresivo
a un episodio maníaco durante el tratamiento de la depresión bipolar.
Normas para el tratamiento de episodios
depresivos en pacientes bipolares
Existe poca información específica
sobre la eficacia de los ATD en la depresión bipolar. En general, los resultados
de los estudios de depresión no bipolar se extienden a la depresión bipolar, a lo
que además se agrega que los pacientes con depresión bipolar son con frecuencia
excluidos de los estudios.
Las normas para el tratamiento de
la depresión bipolar sugieren diferentes tratamientos que dependen de la gravedad
del episodio depresivo actual y del tipo de bipolaridad. En los pacientes bipolares
tipo I con depresión psicótica, los tratamientos que se recomiendan son la TEC (terapia
electroconvulsiva) o la combinación de un antipsicótico, un estabilizador del estado
de ánimo y un ATD. Para la depresión grave sin rasgos psicóticos, el tratamiento
de elección es la combinación de un estabilizador del estado de ánimo y de un ATD.
Para episodios de depresión mayor leve, se recomienda el uso de un estabilizador
del estado de ánimo solamente o combinado con un ATD, pero no se debe usar el ATD
sin el estabilizador del estado de ánimo en pacientes bipolares tipo I. Para los
pacientes con trastorno bipolar de tipo II, los ATD pueden emplearse solos, si los
episodios hipomaníacos son leves e infrecuentes. La psicoterapia también puede ser
de utilidad para este grupo de pacientes. El ATD de elección para el trastorno bipolar
es el bupropión o un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS).
Después de la recuperación de un episodio de depresión mayor dentro del trastorno
bipolar, el interrogante que se plantea es por cuánto tiempo debe prolongarse el
tratamiento con ATD. Si bien no existe consenso a este respecto, para la mayoría
de los profesionales la decisión depende de la evaluación de los antecedentes y
de la respuesta a la medicación.
Agentes farmacológicos y mecanismos
de acción
La mayor parte de los conocimientos
actuales sobre mecanismos biológicos subyacentes a las alteraciones del estado de
ánimo derivan de la información farmacológica. Los agentes farmacológicos más ampliamente
usados para los episodios maníacos son los antipsicóticos y los estabilizadores
del estado de ánimo.
Antidepresivos y SM
Tricíclicos
Bunney realizó una revisión de 80
estudios en 3923 pacientes tratados con tricíclicos para la depresión, y encontró
que la incidencia de manía e hipomanía fue del 9.5%. Un estudio que compara 2 años
de mantenimiento con litio con 2 años de mantenimiento con imipramina en pacientes
unipolares y bipolares informó que el 67% de los pacientes bipolares que recibieron
imipramina tuvieron episodios maníacos, lo cual representa el doble de la tasa espontánea
del grupo placebo. Un estudio multicéntrico a gran escala de pacientes con enfermedad
bipolar tipo I comparó los tratamientos de mantenimiento con litio, imipramina o
una combinación de ambos. De los pacientes tratados con imipramina un 53% tuvo episodios
maníacos o mixtos recurrentes, un 26% de los tratados con litio y el 28% de los
que recibieron una combinación de ambos. Sin embargo, estos estudios no responden
el interrogante concerniente al SM inducido por tricíclicos. Establecen cómo prevenir
nuevos episodios en función del tratamiento de mantenimiento, que podría deberse
al curso natural de la enfermedad más que a un SM. Uno de los autores afirma que
el 44% de los pacientes con ciclotimia desarrolla una clara hipomanía en el curso
del tratamiento con tricíclicos y que esto representa un criterio valedero para
su inclusión en el grupo de los trastornos afectivos bipolares. En otro estudio
realizado en 19 pacientes bipolares tipos I y II cuyo tratamiento incluía períodos
con administración de tricíclicos, 18 de ellos mostraron SM durante el tratamiento
con estos fármacos. El inicio de los episodios maníacos se produce, en promedio,
21 días después de iniciado el tratamiento, mientras que el tiempo promedio de inicio
de la hipomanía en pacientes bipolares tipo II fue de 35 días. Este estudio de Wehr
y Goodwin es conocido por sus resultados en relación con la ciclación rápida inducida
por los tricíclicos en pacientes maníacos depresivos. No obstante, otro estudio
arrojó resultados controvertidos, ya que afirma que los tricíciclos no incrementarían
el riesgo de SM. Sin embargo, estos resultados deben considerarse con precaución
y teniendo en cuenta la definición de SM. De cualquier manera, es posible que la
misma enfermedad contribuya con la aparición del SM, independientemente de que el
paciente se encuentre bajo tratamiento ATD. De hecho, otro estudio demostró que
sobre un total de 51 pacientes, 35% de ellos presentaron episodios maníacos inducidos
por ATD heterocíclicos, mientras que el 26% experimentó una aceleración en la ciclación.
Otros estudios compararon la incidencia del SM entre distintos tipos de ATD. Algunos
datos revelan que el SM se produce con mayor frecuencia con los tricíclicos (11.2%)
que con los ISRS (3.7%) o placebo (4.2%).
No obstante, dicen los autores,
estas cifras aparentemente bajas de incidencia deben considerarse con cautela, debido
a la ausencia de algunos datos: faltaba información sobre estabilizadores del estado
de ánimo, no se incluyeron pacientes bipolares tipos I y II, no se consideró un
estricto diagnóstico de manía e hipomanía, se desconoce el porcentaje de cicladores
rápidos así como la duración entre el inicio del tratamiento y el inicio de la euforia.
Otro estudio, agregan, demostró que el SM se produjo en el 28% de los pacientes,
siendo extremadamente disruptivo en el 10% de los casos. Sorpresivamente, el tratamiento
ATD combinado con estabilizadores del estado de ánimo no se asoció con una mayor
frecuencia de SM. No obstante, los tricíclicos se asociaron con SM más intensos.
ISRS
El buen perfil de tolerancia y seguridad
de los ISRS ha hecho de estas drogas el tratamiento estándar de primera línea para
la depresión bipolar. Sin embargo, son escasos los informes que han establecido
la eficacia de los ISRS en la depresión bipolar y el riesgo de manía inducida por
estas drogas. Lamentablemente, unos escasos pacientes de un estudio que compara
fluoxetina con imipramina y placebo estaban recibiendo litio, lo cual dificultó
la interpretación del riesgo de manía asociado con el uso de ATD en combinación
con estabilizadores del estado de ánimo. La tasa de SM fue baja en los 3 grupos
estudiados en la etapa a doble ciego, de 6 semanas, pero en la fase del estudio
cruzado, cerca de un 15% de los pacientes tratados con fluoxetina hicieron un SM.
Así, este estudio muestra que también después de 3 semanas de terapia el grado de
respuesta al tratamiento con fluoxetina (60%) fue mejor que con imipramina (40%),
pero no estadísticamente significativo, y que sólo el 7% de los pacientes tratados
con fluoxetina suspendieron el tratamiento debido a la aparición de efectos adversos,
a diferencia del 30% que debió interrumpir el tratamiento con imipramina. En otro
estudio se comparó paroxetina con imipramina y placebo, como coadyuvantes del litio
en pacientes bipolares tipo I con depresión refractaria. Ningún caso de manía se
informó durante el tratamiento con paroxetina mientras que sí se presentó en el
10% de pacientes tratados con imipramina. Otro estudio a doble ciego comparó la
adición de paroxetina a un estabilizador del estado de ánimo como el carbonato de
litio o el valproato de sodio con otro grupo tratado con un segundo estabilizador
del estado de ánimo. Si bien se observó una mejoría significativa en ambos grupos,
la tasa de abandono de tratamiento fue significativamente más elevada para el grupo
tratado con los 2 estabilizadores del estado de ánimo que para el grupo tratado
con un estabilizador del estado de ánimo y paroxetina. El agregado de paroxetina,
sin embargo, no llevó a la aparición de manía en un período de 6 semanas. Las más
largas series de tratamiento con ISRS (monoterapia con fluoxetina) en pacientes
bipolares tipo II y en pacientes no bipolares informaron una baja tasa de SM en
pacientes bipolares (3.8% durante un período de tratamiento de 12 semanas). Por
su parte, al evaluar la respuesta de 44 pacientes con diagnóstico de trastorno bipolar,
se encontró que el SM o hipomaníaco se produjo en un 24% de los casos tratados con
ISRS, y que no se habían encontrado diferencias significativas entre el switch
provocado por fluvoxamina, fluoxetina y paroxetina, aunque el tamaño de la muestra
fue demasido pequeño para considerar los resultados como concluyentes. Hasta el
momento, no existe ningún ISRS que sea de elección para el tratamiento de la depresión
en pacientes bipolares.
Inhibidores de la monoaminooxidasa
(IMAO)
Uno de los estudios informó una
frecuencia de SM del 21% con el uso de IMAO irreversibles y no selectivos y del
25% con imipramina dentro de las 12 semanas de tratamiento. La moclobemida, un IMAO
reversible, al igual que la tranilcipromina parece ser eficaz en la depresión bipolar,
aunque no existe información disponible acerca de la incidencia del SM con su uso.
Otro estudio demuestra que tanto los IMAO como el bupropión pueden desencadenar
SM más leves que aquellos que se producen por el empleo de tricíclicos o fluoxetina.
En otra de las investigaciones en las que se comparó eficacia, perfil de tolerancia
y riesgo de precipitar manía con el uso de moclobemida e imipramina para el tratamiento
de la depresión bipolar, no se encontraron diferencias significativas entre los
2 grupos. Así, algunos autores sugieren que aunque los IMAO no sean fáciles de prescribir,
ofrecen la mejor alternativa a la terapia electroconvulsiva (TEC) para los pacientes
bipolares que no responden a los ISRS o al bupropión. No obstante, los IMAO no pueden
usarse al poco tiempo de haber usado un ISRS, debido al riesgo de síndrome serotoninérgico,
y deben prescribirse con sumo cuidado en pacientes que toman litio.
Bupropion, otros ATD nuevos y TEC
Se ha sugerido que el bupropión,
un inhibidor selectivo de la recaptación de noradrenalina y dopamina podría ser
óptimo para el tratamiento de la depresión bipolar, no sólo por su eficacia y su
buen perfil de efectos adversos, sino también debido a su bajo riesgo de inducir
un SM o hipomaníaco. Uno de los más recientes estudios a doble ciego realizado en
pacientes con depresión bipolar a los que se les agregó bupropión o desipramina
a un régimen de tratamiento con litio o anticonvulsivo, mostró que los episodios
de manía o hipomanía se observaron en 5 de 10 pacientes a los que se les agregó
desipramina pero sólo en 1 de 9 pacientes a los que se les agregó bupropión. No
obstante, otros autores no han encontrado que esta droga tenga menos probabilidades
de producir un SM que otros ATD. Otro estudio reciente informa de la eficacia de
la venlafaxina en el tratamiento de la depresión unipolar y bipolar, a lo
que se le agrega el bajo riesgo de SM en el tratamiento a corto plazo de 6 semanas. Sin
embargo, el período de evaluación de este estudio resulta demasiado corto para sacar
conclusiones y algunos informes sugieren la posible aparición de SM con el uso de
venlafaxina. De hecho, un estudio que comparó paroxetina con venlafaxina demostró
un riesgo ligeramente aumentado de SM con el uso de venlafaxina. De cualquier modo, algunos autores consideran que la venlafaxina sería la segunda mejor opción para
la depresión bipolar que no responde al tratamiento con ISRS o bupropión.
Por otra parte, hasta el momento
la experiencia de tratamiento de la depresión bipolar con otros de los nuevos ATD
es limitada y el riesgo de SM aún no ha podido estimarse con exactitud. Con respecto
al riesgo de SM en pacientes tratados con TEC, éste ascendería al 37.5%, comparado
con el 29.5% en pacientes que reciben ATD y con el 28.5% en pacientes que no reciben
ningún tipo de tratamiento.
Efectos paradójicos de los ATD:
manía o hipomanía inducida por la interrupción de la medicación ATD
Algunos autores describen el riesgo
de SM con el uso combinado de ATD en pacientes bipolares. Esto sugiere la necesidad
de probar con algún otro tipo de ATD antes que utilizar una combinación de ellos
en pacientes bipolares con depresión persistente. De hecho, se informó de un caso
de SM que se produjo a los 4 días de haber comenzado un tratamiento con bupropión
y 2 días después de haber suspendido la fluoxetina. Si bien los autores especularon
con la posibilidad de que el episodio maníaco hubiera sido provocado por la combinación
de estos 2 agentes, el intervalo de 4 días parecía demasiado corto, ya que el inicio
de la actividad ATD y el switch inducido por bupropión con frecuencia se
produce más tardíamente. Sin embargo, es posible que el cambio del estado de ánimo
no se deba a la combinación de estos 2 ATD, sino más bien a la suspensión de la
fluoxetina. Este efecto ya había sido descrito por otros autores que informaron
de 6 episodios maníacos relacionados con la suspensión de la medicación en pacientes
bipolares. Este fenómeno también se ha descrito en el caso de suspensión de ATD
y se caracteriza por malestar gastrointestinal somático general acompañado de ansiedad
y agitación, trastornos del sueño, trastornos del movimiento, hipomanía o manía.
Este síndrome parece relacionarse con una sobreestimulación colinérgica inducida
por la suspensión de la medicación, lo cual resulta en una hipersensibilidad de
los receptores muscarínicos a la acetilcolina.
La suspensión de los ISRS puede
tener efectos similares: después de interrumpir el tratamiento con un ISRS, los
pacientes pueden presentar síntomas hipomaníacos, que algunas veces resultan en
un episodio maníaco real, pocos días después de la suspensión abrupta de la medicación.
Es posible que la interrupción más gradual, aun después de haber aparecido los síntomas
hipomaníacos, ayude a evitar el empeoramiento de la hipomanía.
Antipsicóticos atípicos y posible
inducción de estados maníacos o hipomaníacos
La clozapina, la risperidona y la
olanzapina son comercializadas para el tratamiento del trastorno psicótico. Estos
antipsicóticos atípicos provocan menos efectos adversos extrapiramidales (EP) y
presumiblemente menores riesgos de padecer disquinesias tardías, en comparación
con los neurolépticos típicos o convencionales. Numerosos estudios señalan como
evidencia preliminar el efecto antimaníaco o de estabilizador del estado de ánimo
de estos agentes. No obstante, a pesar de su documentada eficacia antimaníaca, estas
drogas también podrían provocar efectos paradójicos consistentes en la inducción
de episodios maníacos en sujetos bipolares. Esto a su vez genera interrogantes acerca
del mecanismo involucrado en la aparición de efectos adversos en los antipsicóticos
atípicos. Las características farmacológicas de estos agentes es su más alta potencia
como antagonistas de los receptores 5-HT2A que de los receptores dopaminérgicos
D2.
La manía inducida con risperidona
sería dependiente de la dosis. Las dosis bajas podrían resultar en el bloqueo del
receptor 5-HT2A, pero no del D2. El antagonismo de los receptores
5-HT2A podría entonces llevar a la desinhibición en la liberación frontal
de dopamina, lo cual podría dar cuenta de la inducción de episodios maníacos. Sería
interesante saber si un mecanismo similar es el responsable de los efectos de la
olanzapina. Si bien esta hipótesis resulta atractiva, sólo se ajusta en parte con
la información de los casos publicados en los que los pacientes habían recibido
altas dosis de risperidona. Recientemente se ha propuesto otro mecanismo que explique
la liberación de dopamina frontal inducida por antipsicóticos atípicos. Según esta
hipótesis, se produciría el bloqueo combinado tanto de los receptores D2
como de los receptores 5-HT2A, lo cual podría estimular la capacidad
del receptor 5-HT1A para incrementar la liberación de dopamina frontal.
Así, el estado funcional del sistema serotoninérgico sería crítico para los efectos que tendrían estas drogas sobre la
liberación frontal de dopamina. En algunas circunstancias, los cambios en la liberación
endógena del neurotransmisor (NT) podrían dar cuenta de los cambios en los efectos
de las drogas. Así, por ejemplo, un agonista parcial podría actuar como agonista
cuando la liberación endógena del NT es baja, y como antagonista cuando la liberación
endógena del NT es elevada. Es posible que el equilibrio entre las actividades de
los sistemas dopaminérgico y serotoninérgico sea anormal durante los episodios maníacos,
lo cual resultaría en un perfil alterado en la ocupación de los receptores 5-HT2A
y D2 que expliquen los diferentes efectos psicofarmacológicos de estas
drogas. Más aun, los pacientes bipolares muestran alteraciones constitutivas del
tono serotoninérgico y de la función, aun cuando están eutímicos. Ello podría dar
cuenta de los diferentes efectos de los antipsicóticos atípicos en la señalización
serotoninérgica de los pacientes bipolares y no bipolares y, de esta manera, sobre
la liberación frontal de dopamina.
Tipo de estabilizadores del estado
de ánimo y SM
Los estabilizadores del estado de
ánimo se consideran la primera línea de tratamiento para la depresión bipolar de
tipo I. Todos los pacientes bipolares del tipo I requerirán estabilizadores del
estado de ánimo para la subsecuente profilaxis. También, estas drogas aún cuando
se prescriben como monoterapia, poseen efectos ATD de fase aguda, y no existe riesgo
de inducir manía ni ciclación rápida con su uso. Por este motivo, las normas sugieren
el uso de estabilizadores del estado de ánimo como tratamiento inicial de la depresión
bipolar. Sin embargo, en muchos casos, también se requiere un ATD. El interrogante
que surge es cuál es la mejor manera de usar los ATD y los estabilizadores del estado
de ánimo para evitar el SM.
Un estudio encontró una correlación
muy significativa entre los bajos niveles séricos de litio y el SM durante el tratamiento
ATD. El estudio incluyó 30 pacientes bipolares con un régimen de tratamiento con
litio antes de iniciar el tratamiento ATD. Un total de 12 pacientes experimentaron
un SM y la mayoría de ellos estaban tomando tricíclicos. Los resultados sugirieron
que es poco probable que los bajos niveles de litio den una adecuada protección
contra el SM. Sin embargo, otros autores confirman que el litio y el tratamiento
antipsicótico previnieron la inducción de estados maníacos. Según datos aportados
por otros investigadores, el riesgo de SM asociado a la monoterapia con imipramina
es cerca del doble de la tasa inicial, y este incremento del riesgo se suprime casi
completamente si también se emplea litio. Un estudio retrospectivo indicó que los
pacientes que reciben un estabilizador del estado de ánimo poseen un riesgo significativamente
menor de presentar SM con respecto a aquellos a los que no se les administra esta
medicación. Por su parte, al comparar al litio con otros agentes estabilizadores
del estado de ánimo, se pudo constatar que los SM eran menos frecuentes en pacientes
medicados con litio (11%) que en aquellos que recibían anticonvulsivantes (43%)
y en los que no recibían este tipo de medicación (45%). También fueron menos frecuentes
en pacientes que recibían litio en forma aislada o en combinación con anticonvulsivos
(15%).
Si bien aún no se ha podido demostrar
que el valproato de sodio sea eficaz como monoterapia de la fase aguda de la depresión
bipolar, existe evidencia comprobada acerca de su valor en el tratamiento de la
depresión. Lo mismo sucede con la carbamazepina (CBZ). Pero si bien estos dos agentes
han sido ampliamente estudiados como antimaníacos, no existe información disponible
acerca de sus consecuencias sobre el SM. No obstante, un estudio mostró que el nivel
sérico promedio de valproato antes de iniciar el tratamiento ATD fue significativamente
más bajo en el grupo que recibió tratamiento ATD que en el grupo que no recibió
tratamiento ATD. Asimismo, un 44% de los pacientes desarrollaron manía inducida
por ATD pero no asociada con el valproato. Por el contrario, la lamotrigina parece
ser un tratamiento más prometedor para la depresión bipolar debido a su comprobada
eficacia en dosis de 50 y 200 mg/día y a su bajo riesgo de inducir SM después de
7 semanas de tratamiento. Por último, un estudio reciente confirmó que el riesgo
de SM se encontraba significativamente incrementado por el tratamiento con tricíclicos
y se redujo al administrar un estabilizador del estado de ánimo. Sería muy valioso
conocer el resultado de estudios que comparan la eficacia de diferentes estabilizadores
del estado de ánimo para evitar el SM en pacientes bipolares que reciben tratamiento
ATD.
Características clínicas y biológicas
de los pacientes con tendencia a presentar SM
Es poco lo que se conoce acerca
de las características clínicas de los pacientes que muestran una propensión al
SM. La identificación de estas características podría ser de utilidad para predecir
episodios maníacos. Sin embargo, pocos estudios han investigado las relaciones existentes
entre las características de la patología y la personalidad del paciente y la tendencia
a desarrolllar un episodio maníaco inducido por ATD. Algunos estudios han demostrado
que los pacientes bipolares tipo I experimentan más episodios maníacos inducidos
que los pacientes con trastorno bipolar del tipo II. Otro de los estudios señala
que quienes presentaron estos episodios fueron personas jóvenes, en las que el inicio
de la enfermedad se dio a menor edad y con tendencia a presentar formas de mayor
gravedad. Sin embargo, otros autores no encontraron ninguna correlación entre los
cambios del estado de ánimo, la edad, el sexo o la raza. Por su parte, la manía
es más frecuente en pacientes con antecedentes personales o familiares de manía
o hipomanía. De hecho, se ha demostrado que el mayor número de episodios maníacos
en el pasado se asocia con un mayor riesgo de SM. Contrariamente, se encontró que
esta variable no predijo la susceptibilidad a la manía inducida por ATD. Si bien
en este trabajo no se encontró ninguna correlación entre sexo, edad, tipo de trastorno
bipolar, número de episodios maníacos previos y el riesgo de manía inducida por
los ATD, se pudo constatar que el temperamento hipertímico se asoció con una fuerte
tendencia a la presentación de SM. El número de episodios maníacos podría ser un
factor menos indicativo, debido a que es más sensible que el temperamento al tratamiento
farmacológico previo. Así, el temperamento es una dimensión más estable. Agregado
a ello, el criterio de «número previo de episodios maníacos» no es un buen factor
predictor en pacientes con inicio reciente de la patología. Existe un continuo entre
los subtipos de temperamento (hipertímico versus depresivo) y la polaridad
de los episodios. De hecho, los pacientes bipolares con temperamento hipertímico
durante los períodos premórbidos y durante las intercrisis muestran una tendencia
a desarrollar manía. Así, el temperamento sería útil para discriminar e identificar
subtipos de enfermedad bipolar y
optimizar el tratamiento.
Recientemente, un estudio demostró
que los pacientes bipolares que se tornan depresivos después de un período de eutimia
tuvieron más probabilidades de responder al tratamiento con un ATD o con el agregado
de un estabilizador del estado de ánimo que los pacientes que se tornan depresivos
después de un período de manía o hipomanía. Si bien no demostró ser estadísticamente
significativo, el índice de SM para pacientes previamente eutímicos fue más favorable.
Los autores concluyeron afirmando que los agentes ATD deberían ser considerados
para el tratamiento de pacientes que se tornan depresivos después de un período
de eutimia. Además de los estudios sobre función tiroidea, pocos estudios pudieron
establecer las características biológicas de quienes presentan un SM. Sin embargo,
algunos autores consideran el transportador de serotonina (5-HTT), el sitio más
selectivo de acción para el tratamiento ATD como un candidato potencial para el
switch. Por su parte, el gen 5-HTT presenta 2 polimorfismos y la forma más
corta se asocia con los trastornos bipolares. Sin embargo, varios estudios muestran
resultados discordantes que pueden ser una consecuencia de la existencia de distintos
grupos para el trastorno bipolar.
Características clínicas de la depresión
que pueden llevar al SM
Algunos autores informan que ciertas
formas de depresión agitada empeoran con el tratamiento ATD. Los principales síntomas
de este tipo de depresión fueron: agitación, labilidad emocional, la mente poblada
de pensamientos o pensamientos que se desvenecen con suma facilidad, trastornos
del sueño con insomnio inicial o con frecuentes despertares durante la noche, ideación
suicida, intento de suicidio o impulsividad. Los pacientes no se encontraban en
absoluto con enlentecimiento del pensamiento, sino más bien verborrágicos y expresivos.
La medicación ATD incrementó la agitación y el insomnio, y en algunos casos, los
impulsos suicidas. Las benzodiazepinas (BZD) tienen una eficacia limitada pero los
antipsicóticos que se administran en bajas dosis ya sea con anticonvulsivos o litio
dan muy buenos resultados. También el limitado número de cursos de TEC puede brindar
una rápida mejoría. Existen dos grupos de pacientes que no pueden diferenciarse
por el riesgo suicida o los intentos de suicidio, pero que difieren en gran medida
por su respuesta al tratamiento. Así, el grupo de pacientes con un episodio depresivo
mayor característico (con anergia, aplanamiento afectivo, anhedonia) respondió a
la medicación ATD en un 76.2% y a la TEC en un 23.8%. Por el contrario, los pacientes
que presentaron un estado de ánimo depresivo y síntomas de exaltación se recuperaron
bajo el tratamiento combinado de un estabilizador del estado de ánimo y un antipsicótico,
después de haber suspendido el tratamiento ATD. Esto demuestra que en la mayoría
de los casos este estado no es diagnosticado ni reconocido como estado mixto debido
a que los criterios del DSM-IV para los estados mixtos no se ajustan a esta forma
de episodio. Estos estados empeoran con el tratamiento ATD, lo cual lleva a una
mayor agitación y de esta manera se consideran como un SM. Así, un investigador
encontró que el número de síntomas depresivos mixtos en la admisión con fuga de
ideas, aceleración del pensamiento, logorrea, agresión, excesivo contacto social,
irritabilidad y distractibilidad, se asoció con un mayor riesgo y una aceleración
del SM durante el tratamiento. Para evitar este problema, parece necesario definir
más rigurosamente las características exactas de los episodios que requieran medicación
ATD en pacientes bipolares y aquellas que podrían empeorar con dicho tratamiento.
Para estos últimos, el mejor tratamiento parece ser la combinación de un estabilizador
del estado de ánimo con un antipsicótico.
Conclusiones
Hacia una definición para el
switch
inducido por el tratamiento ATD
La estandarización de la definición
podría facilitar el estudio de este fenómeno y mejorar el tratamiento clínico de
la depresión bipolar. Sobre la base de esta revisión, se sugieren algunas propuestas
para definir el switch inducido por el uso de ATD.
_ El episodio maníaco o hipomaníaco
debe reunir los criterios del DSM-IV.
_ El inicio de la manía o de la
hipomanía debe producirse dentro de los 2 meses posteriores a la aparición de mejoría
del estado de ánimo (definida por la reducción del puntaje en la escala de depresión).
_ No existe un período normotímico
estable entre el estado depresivo y el estado maníaco/hipomaníaco. Un switch
parece definirse mejor por un episodio bifásico (depresivo/maníaco o hipomaníaco)
más que trifásico (depresivo/eutímico/hipomaníaco).
_ La suspensión del tratamiento
ATD contribuye con la mejoría del estado clínico (pero esto usualmente no es suficiente
para el restablecimiento completo y rápido).
_ Los pacientes con antecedentes
de ciclación rápida son excluidos (este último punto es cuestionable ya que es posible
que la ciclación rápida en algunos casos sea consecuencia del switch inducido
por drogas.
Hacia el perfeccionamiento del tratamiento
farmacológico de la depresión bipolar
El uso de ATD debe hacerse en todos los casos en combinación con un estabilizador del estado de ánimo, de los cuales
el más eficaz para prevenir el SM parece ser el litio. Cualquiera que sea el estabilizador
del estado de ánimo que se utilice, es necesario asegurar niveles plasmáticos efectivos,
y de ser necesario incrementar la dosis antes de iniciar un tratamiento con ATD.
La lamotrigina parece ser una alternativa interesante, particularmente en pacientes
con depresión bipolar del tipo II. Los ISRS (y posiblemente el bupropión) aparecen
como la primera opción para el tratamiento de la depresión bipolar, debido a su
eficacia, a su bajo riesgo de SM. Sin embargo, aún no existe ningún estudio que
compare el riesgo de SM entre los diferentes ISRS que se encuentran disponibles.
La duración óptima de la fase de
tratamiento de mantenimiento para la depresión bipolar no se ha establecido, y no
es seguro si los pacientes con depresión bipolar requieren un mínimo de 6 a 9 meses
de tratamiento, como se sugiere para otros trastornos depresivos. Esto hace surgir
la posibilidad de suspender
progresivamente el tratamiento ATD en la mayoría de
los pacientes bipolares después de su recuperación, dado que la necesidad de un
tratamiento ATD más prolongado no ha sido probada. Sin embargo, algunos pacientes
requieren cursos más largos de farmacoterapia ATD de mantenimiento para evitar las
recaídas. Así, es necesario determinar cuáles pacientes bipolares requieren un tratamiento
combinado (un estabilizador del estado de ánimo y un agente ATD) entre episodios.
A pesar de los escasos estudios
que tratan este tema, el examen cuidadoso de los síntomas asociados con el estado
de ánimo es esencial antes de iniciar un tratamiento ATD. En los pacientes bipolares,
algunos estados depresivos parecen empeorar con el tratamiento ATD. No obstante,
a pesar de la tristeza, estos estados tienen características sintomáticas relacionadas
con la manía y la hipomanía, de modo tal que pueden ser vistos como estados mixtos
o como episodios disfóricos maníacos o hipomaníacos. El tratamiento ATD podría obviamente
empeorar esta sintomatología, pero este tratamiento inadecuado (consecuencia de
la falta de diagnóstico de un episodio de estado mixto) no se corresponde con un
switch inducido por agentes farmacológicos.
Parece importante estudiar mejor
qué tipo de depresión requiere tratamiento (posiblemente la depresión asociada con
aplanamiento emocional y con retraso cognitivo y motor), además de ser extremadamente
cuidadosos con los pacientes con síntomas mixtos. No obstante, concluyen los autores,
es necesario ser cautelosos al limitar el uso de ATD en pacientes bipolares debido
al riesgo de conducta suicida relacionada con depresión, y también por el riesgo
de cronicidad de los síntomas depresivos debidos a la falta de tratamiento.
Ref: INET, SAMET, PSIQ
Resumen objetivo
elaborado por el
Comité de Redacción Científica de SIIC
en base al artículo original completo
publicado por la fuente editorial.
Sociedad Iberoamericana de Información
Científica (SIIC)
2002
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