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LA DEPRESIÓN
EN LA MUJER
CURSO SOBRE DEPRESIÓN
Director Hugo Marietan
marietanweb@gmail.com
Curso
sobre clínica de los trastornos depresivos
La
depresión en la mujer
Dra.
Heliane Bastos
marietanweb@gmail.com
http://www.marietan.com/material_depresion/22_depresion_mujer.htm
Las variadas dimensiones de la depresión en la mujer
Independiente
del País o cultura, el trastorno depresivo mayor tiene una prevalencia dos veces
mayor en las mujeres que en los hombres. Se desconocen las razones de esta diferencia
aunque la investigación ha demostrado claramente que la variación observada en los
países occidentales no se debe tan solo a una practica diagnostica socialmente sesgada.
Esta
proporción de dos a uno no depende de factores raciales o culturales ni de la situación
económica. La misma proporción existe en otros diez países del mundo.11 El mismo
número de hombres y mujeres padecen de trastorno bipolar (maniaco-depresión), pero
las mujeres típicamente tienen más episodios depresivos y menos episodios de manía.
Asimismo, un número mayor de mujeres padece de una variedad de ciclos rápidos del
trastorno bipolar, que puede ser más resistente al tratamiento estándar (5).
Se
sospecha que una variedad de factores únicos en la vida de la mujer juegan un papel
muy importante en la depresión. La investigación hoy en día se concentra en entender
estos factores, que incluyen: factores reproductivos, hormonales, genéticos o biológicos;
el maltrato y la opresión; factores interpersonales; y ciertas características psicológicas
y de personalidad. Aun así, las causas específicas de la depresión en la mujer no
son claras, ya que muchas mujeres que han sido expuestas a estos factores no sufren
de depresión. Lo que sí está claro es que independientemente de los factores que
contribuyen a la misma, la depresión es una enfermedad para la cual disponemos de
varios tratamientos eficaces. Los investigadores
se están concentrando en las siguientes áreas al estudiar la depresión en la mujer:
Adolescencia
Antes
de la adolescencia, casi no hay diferencia en la incidencia de depresión entre los
niños y las niñas. Pero entre las edades de 11 y 13 años hay un alza precipitada
en la incidencia de depresión en las niñas. Al llegar a los 15 años, las mujeres
tienen una probabilidad dos veces mayor que los varones de haber experimentado un
episodio depresivo serio (2). Esto ocurre en un momento durante la adolescencia
en el que los roles y las expectativas cambian drásticamente. Los factores de estrés
durante la adolescencia incluyen la formación de una identidad, la sexualidad en
desarrollo, la separación del adolescente de los padres, y la toma de decisiones
por primera vez. Todo esto se suma a otros cambios físicos, intelectuales y hormonales.
Estos factores de estrés son generalmente diferentes para los varones, y en las
mujeres pueden estar relacionados con la mayor incidencia de depresión. Hay estudios
que demuestran que durante el bachillerato las niñas tienen tasas de incidencia
más altas de depresión, trastornos de ansiedad, trastornos de alimentación, y trastornos
de desajuste emocional que los varones. Los hombres, por otro lado, presentan una
tasa más alta de trastornos de comportamiento disruptivo (6)(7)(8)(9).
Edad adulta: Relaciones interpersonales y roles en el trabajo
El
estrés en general puede contribuir a la depresión en las personas que están predispuestas
biológicamente a la enfermedad. Algunos investigadores proponen la teoría de que
la alta incidencia de depresión en la mujer no se debe a una mayor vulnerabilidad,
sino a las situaciones de estrés que muchas mujeres enfrentan. Estos factores de
estrés incluyen las responsabilidades primordiales en el hogar y el trabajo, ser
madre soltera, el cuidado de los niños y padres ancianos. No se entiende todavía
del todo de que manera estos factores afectan específicamente a la mujer.
Tanto
en las mujeres como en los hombres, la incidencia de depresión grave es mayor para
los separados y divorciados, y menor para los casados; pero mayor para las mujeres
en ambos casos. La calidad de un matrimonio, sin embargo, puede contribuir significativamente
a la depresión. Se ha demostrado que la falta de una relación de intimidad y confianza,
en combinación con problemas maritales graves, están relacionados con la depresión
en la mujer. De hecho, se demostró que las tasas de incidencia de depresión más
altas son en las mujeres con matrimonios infelices.
Acontecimientos relacionados con la sexualidad femenina
Estos
incluyen el ciclo menstrual, el embarazo, el puerperio, la infertilidad, la menopausia
y, a veces, la decisión de no tener hijos. Estos acontecimientos causan fluctuaciones
en el estado de ánimo y en algunas mujeres incluye la depresión. Los investigadores
han confirmado que las hormonas afectan las substancias químicas del cerebro que
controlan las emociones y los estados de ánimo. No se conoce hasta el momento, sin
embargo, ningún mecanismo biológico específico que explique la acción de las hormonas
en este proceso.
Muchas
mujeres experimentan ciertos cambios físicos y de comportamiento asociados con las
distintas fases del ciclo menstrual. En algunas mujeres, estos cambios son severos,
ocurren regularmente, e incluyen estados de depresión, irritabilidad, y otros cambios
emocionales y físicos. Estos cambios, conocidos como síndrome premenstrual o trastorno
disfórico premenstrual, típicamente comienzan luego de la ovulación y gradualmente
se intensifican hasta que comienza la menstruación. Los científicos están explorando
cómo el ciclo de altas y bajas, en la concentración del estrógeno y otras hormonas,
pueden afectar los procesos químicos del cerebro relacionados específicamente con
los trastornos depresivos (10).
Las
fluctuaciones en el estado de ánimo durante el puerperio pueden variar desde "bajas"
pasajeras del estado de ánimo que ocurren inmediatamente después del parto, hasta
episodios de depresión grave que se transforman en depresiones severas, discapacitantes
y psicóticas. Hay estudios que sugieren que las mujeres que experimentan depresión
grave luego del parto a menudo han tenido episodios previos de depresión, aunque
éstos pueden no haber sido diagnosticados y la paciente no haber recibido tratamiento.
El
embarazo (si es deseado) raramente es un factor contribuyente a la depresión, y
el aborto no parece aumentar la incidencia de la depresión. Las mujeres que tienen
problemas de infertilidad pueden experimentar extrema ansiedad o tristeza, pero
no se ha determinado si esto contribuye al aumento de la incidencia de la depresión.
Además, la etapa de ser madre puede ser una de alto riesgo para la depresión por
el estrés y las exigencias que conlleva.
La depresión postparto (DPP) es una condición que describe una gama de
cambios físicos y emocionales que muchas madres pueden padecer después de tener
un bebé. Existen tres tipos de DPP que las mujeres pueden tener después de dar a
luz:
a) El primer tipo son los llamados
baby blues, que son padecidos por muchas mujeres en los días inmediatamente
después del alumbramiento. Una nueva madre puede tener súbitos cambios en el estado
de ánimo, como sentirse muy feliz y de repente sentirse muy triste. Tal vez llore
sin una razón y se sienta impaciente, irritable, inquieta, ansiosa, sola y triste.
Los baby blues pueden durar sólo unas horas o hasta 1 a 2 semanas después del parto.
Los baby blues no siempre requieren de tratamiento por parte de un proveedor de
cuidado médico. A menudo, ayuda integrarse a un grupo de apoyo de nuevas madres
o hablar con otras madres.
b)
La depresión postparto (DPP) puede suceder unos días o incluso
meses después del alumbramiento. La DPP puede ocurrir después del nacimiento de
cualquier hijo, no sólo del primero. Una mujer puede tener sentimientos similares
a los que se experimentan con la condición baby blues - tristeza, desesperanza,
ansiedad, irritabilidad - pero los siente con mucho más intensidad. La DPP a menudo
evita que la mujer haga las cosas que necesita hacer diariamente. Cuando la capacidad
de una mujer para realizar sus tareas resulta afectada, esto es una señal segura
de que necesita ver a su proveedor de cuidado médico de inmediato. Si no recibe
tratamiento para su DPP, los síntomas pueden empeorar y durar hasta 1 año. Aunque
la DPP es una condición seria, puede ser tratada con medicamentos y asesoramiento.
c) La psicosis postparto es
una enfermedad mental muy seria que puede afectar a las nuevas madres. Esta enfermedad
puede suceder rápidamente, con frecuencia dentro de los tres meses después del alumbramiento.
Las mujeres pueden perder el contacto con la realidad y a menudo tienen alucinaciones
auditivas (escuchar cosas que no están sucediendo realmente, como oír hablar a una
persona) e ilusiones (ver las cosas de manera distinta a la realidad.) Las alucinaciones
visuales (ver cosas que no existen) son menos comunes. Otros síntomas incluyen insomnio
(no poder dormir), sensación de nerviosismo (agitación) y enojo, así como sentimientos
y comportamientos extraños. Las mujeres que padecen de psicosis postparto necesitan
tratamiento de inmediato y casi siempre requieren de medicamentos. Algunas veces
las mujeres tienen que ser internadas en un hospital ya que están en riesgo de hacerse
daño a sí mismas o a otras personas.
No
se sabe exactamente qué causa la depresión postparto (DPP.) Los cambios hormonales
en el cuerpo de una mujer pueden desencadenar estos síntomas. Durante el embarazo,
la cantidad de dos hormonas femeninas en el cuerpo de la mujer, el estrógeno y la
progesterona, se incrementa considerablemente. En las primeras 24 horas después
del alumbramiento, la cantidad de estas hormonas desciende rápidamente y sigue cayendo
hasta llegar al nivel que tenían antes de que la mujer se embarazara. Los estudiosos
creen que estos cambios en los niveles de hormonas pueden producir depresión, tal
como los pequeños cambios en la producción de hormonas pueden afectar los estados
de ánimo de la mujer antes de tener su período menstrual.
La
producción de la tiroides también puede disminuir bruscamente después de dar a luz.
(La tiroides es una glándula pequeña en el cuello que ayuda a regular la manera
en que su cuerpo usa y almacena la energía de los alimentos consumidos.) Los bajos
niveles en la producción de la tiroides pueden causar síntomas similares a la depresión,
como cambios en el estado de ánimo, fatiga, agitación, insomnio y ansiedad. Una
sencilla prueba de la tiroides puede mostrar si esta condición está causando DPP
en una mujer. Si es así, un proveedor de cuidado médico puede recetar medicamentos
para la tiroides.
Sentirse
cansada después del parto, experimentar cambios en los hábitos de sueño y falta
de descanso, los cuales a menudo evitan que la mujer recobre sus fuerzas por completo
durante semanas puede contribuir a la DPP. Esto sucede sobre todo si ella ha tenido
un parto por cesárea. Sentirse abrumada con un nuevo u otro bebé a quien cuidar,
y dudar de su capacidad de ser buena madre. Sentirse estresada a partir de los cambios
en las rutinas del trabajo y del hogar también contribuye a la DPP. Algunas veces
las mujeres piensan que tienen que ser perfectas o una "súper madre", lo que no
es realista y puede agregar estrés. Tener una sensación de pérdida - pérdida de
identidad (quién es usted, o era, antes de tener el bebé), pérdida del control,
pérdida de una figura delgada y sentirse menos atractiva , tener menos tiempo libre
y menos control sobre el tiempo, tener que quedarse en casa durante períodos más
largos de tiempo y tener menos tiempo para pasar con el padre del bebé son factores
que influyen en la DPP.
Sin
embargo, es importante saber que la depresión postparto (DPP) es tratable y que
desaparecerá. El tipo de tratamiento dependerá de la severidad de la DPP. La DPP
puede ser tratada con medicamentos (antidepresivos) y psicoterapia. Muchas veces
se aconseja a las mujeres que asistan a un grupo de apoyo para hablar con otras
mujeres que están pasando por la misma situación. Si una mujer está amamantando,
necesita hablar con su proveedor de cuidado médico sobre el consumo de antidepresivos.
Algunos de estos fármacos afectan la leche materna y no deberían usarse.
Climaterio, menopausia y depresión
El
ciclo menstrual de la mujer está regulado por
el eje (H-P-A) hipotálamo, pituitaria y ovario. El hipotálamo libera GnRH-(
hormona que libera gonadotropina), la pituitaria produce las hormonas LH y FSH y
los ovarios producen estrógeno y progesterona.
Estas últimas ejercen funciones importantes en el sistema nerviosos central, el
sistema reproductivo, el urinario, el esqueleta (huesos), el cardiovascular y la
piel. Hay receptores de estrógeno en casi todo el cuerpo. En la corteza frontal,
en el cerebelo y en los huesos dominan
el receptor beta de estrógeno. Los receptores alfa son comunes en el sistema reproductivo-
útero, ovario y seno. Los sistemas de neurotransmisores alterados en la depresión
son la serotonina y 3 catecolamina( dopamina, norepinefrina, epinefrina), el sistema
GABA y la acetilcolina. .
Según investigación reciente, la génesis de la depresión se basa en el exceso
de estrés, el eje H-P-A y el CRH. El CRH es hipersecretado
durante depresión. El CRH es un neuropéptido que es liberado por el hipotálamo
para activar en la pituitaria una respuesta de estrés aguda. El hipocampo ejerce
control sobre el eje HPA a través de una inhibición de retroalimentación. Si hay un exceso de glucocorticoide, se eleva el CRH causando
que las neuronas
que se encuentran en el hipocampo se atrofien (13)(14)(15).
Los períodos
de mayor riesgo para el desarrollo de la depresión en la mujer son durante la perimenopausia,
esto es, 4 años antes de comenzar la menopausia. El estrógeno mejora los síntomas
leves depresivos y somáticos en la mujer en
la perimenopausia. En el estudio de la Escuela Medicina Harvard publicado en junio
del presente año , estudiaron por 16
semanas, el uso del estrógeno 17-Beta
estradiol transdermal en
50 mujeres de 40-55 años de edad
con desorden distimico, desorden de depresión mayor o menor, en un estudio doblemente
ciego controlado con placebo donde el FSH(hormona estimulante del folículo) era
mayor a 25 Iu/L. El resultado de este
estudio reveló que el estradiol transdermal es un tratamiento efectivo para la depresión
en la mujer en la etapa de perimenopausia.
El
climaterio se considera como la fase de transición entre la etapa reproductiva y
la no reproductiva de la mujer, la cual se presenta, aproximadamente, a partir de
los 35 años de edad. El climaterio se caracteriza por síntomas vasomotores (bochornos)
y por síntomas psicológicos (depresión), entre otros.
Esta
sintomatología se deriva de dos componentes principales: la disminución de estrógenos
y los factores psico-socio-culturales. A pesar de que se han considerado otras hormonas
como la TSH, la prolactina, la LH, la FSH y la GnRH, la hormona que tiene más peso
como factor etiológico es el estrógeno. Este estudio está enfocado a los estrógenos
y a su fisiología en la conducta, a su mecanismo de acción y a su relación con las
beta-endorfinas. También trata brevemente de la progesterona, la FH, la LH, la GnRH,
la TSH, la TRH y la prolactina.
Se
encontró que la fisiopatología de la depresión en la mujer climatérica se debe,
principalmente a la deficiencia estrogénica, y que los estrógenos no sólo son la
etiología de la depresión en el climaterio, sino que también participan en la depresión
que ocurre en muchas otras etapas reproductivas y no reproductivas de la mujer (i.e.
menstruación, postparto, histerectomía con ooforectomía bilateral, etc.), lo que
sugiere que el cuadro depresivo que se presenta durante el climaterio podría deberse
a las fluctuaciones de los niveles séricos de los estrógenos.
Según
la literatura médica la depresión no es un factor de riesgo asociado a la menopausia,
pero puede exacerbarse una depresión si ha habido un historial previo en el pasado
de depresión. La deficiencia de testosterona
es un componente importante en la sexualidad de la mujer, está asociado al bienestar
general de la mujer y con reducir la ansiedad y la depresión.
El Síndrome de deficiencia de
testosterona, según Davis S. señala en su estudio,
consiste en: motivación disminuida, fatiga persistente, disminución de mantenerse
con buena apariencia, niveles de estrógeno normales, disminución del libido, nivel
de testosterona libre
en el 1/3 del valor normal y
disminución de los niveles circulantes de testosterona( SHBG=globulina que se unen
a las hormonas sexuales). Según Davis S. ( de Australia), el tratamiento es ofrecerle a la mujer
estrógeno oral, ya que aumenta
la globulina de la hormona sexual y esto a su vez reduce la testosterona libre y
el estradiol E2 (13)(15).
La
menopausia inducida, esto es, por remoción de los ovarios
y el útero como resultado de
una cirugía y el riesgo es mayor de
sufrir depresión debido a que los niveles hormonales, esto es, los niveles de estradiol-
el estrógeno natural más potente producido por los ovarios- cambian drásticamente
(11)(12)(13).
La depresión en la tercera edad
Hace
algún tiempo, se pensaba que las mujeres eran particularmente susceptibles a la
depresión cuando los hijos se iban de la casa y ellas enfrentaban el "síndrome del
nido vacío", sintiendo una pérdida profunda de propósito e identidad. Sin embargo,
los estudios científicos no demuestran un aumento de depresión en las mujeres en
esta etapa de la vida.
Al
igual que en los grupos más jóvenes, más mujeres que hombres padecen de depresión
en la vejez. Similarmente, en todas las edades, el no estar casado (incluyendo la
viudez) es un factor de riesgo para la depresión. Lo más importante es que la depresión
no se debe considerar como una consecuencia normal de los problemas físicos, sociales
y económicos que se enfrentan en la tercera edad. De hecho, hay estudios que muestran
que la mayoría de las personas adultas se sienten satisfechas con su vida.
Aproximadamente
800,000 personas quedan viudas cada año. En su mayoría estas personas son mujeres
de mayor edad, y presentan un cuadro de síntomas depresivos bien variado. La mayoría
no necesita tratamiento, pero aquellas con tristeza moderada o severa parecen mejorarse
al asistir a grupos de apoyo o recibir otros tratamientos psicosociales. Sin embargo,
una tercera parte de las personas viudas, sean hombres o mujeres, tienen un episodio
de depresión grave en el primer mes luego de la muerte del cónyuge, y la mitad de
éstas permanecen clínicamente deprimidas por un año. Estos trastornos depresivos
responden al tratamiento con antidepresivos, pero todavía se está investigando cuándo
es el mejor momento para comenzar la terapia y cómo se deben combinar los medicamentos
con tratamientos psicosociales (4)(8).
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