María Reinares 
Psicóloga

Programa de Trastornos Bipolares 
IDIBAPS. Instituto Clínico de Neurociencias
Hospital Clínico de Barcelona, Barcelona, España. 

¿Qué se entiende por psicoeducación en el tratamiento del trastorno
bipolar?

 

          El tratamiento imprescindible para el trastorno bipolar es el farmacológico, no obstante, los pacientes también pueden beneficiarse de un abordaje psicológico que complemente la farmacoterapia. Los tratamientos psicológicos que están demostrando su eficacia en el abordaje del trastorno bipolar, siempre junto al tratamiento farmacológico, son la psicoeducación, la terapia cognitivo-conductual, la terapia interpersonal o de ritmos sociales y la intervención familiar. 

 

          Entre los distintos abordajes psicoterapéuticos que se han realizado uno de los más utilizados es la psicoeducación. La psicoeducación va más allá de la mera transmisión de información, incide en cambios cognitivos y conductuales que se derivan del conocimiento de la enfermedad. La psicoeducación es una intervención que intenta proporcionar un marco teórico y práctico en el cual el paciente pueda comprender y afrontar el trastorno y sus posibles consecuencias, colaborando activamente en el tratamiento. Por tanto, la psicoeducación huye del modelo de un profesional “sanador” y de un paciente “pasivo” y en su lugar potencia una adecuada alianza terapéutica centrada en la colaboración, la información y la confianza. Parte de la hipótesis de que facilitar información y estrategias de afrontamiento adecuadas ante la enfermedad y sus consecuencias incidirá positivamente en el curso del trastorno. 

 

          Entre los principales objetivos de la psicoeducación se incluyen fomentar la conciencia de enfermedad, mejorar el cumplimiento del tratamiento farmacológico y facilitar la detección precoz de nuevos episodios (ya que ello conducirá a una intervención temprana evitando la intensificación de la sintomatología). Otros objetivos de la psicoeducación serían evitar el uso y abuso de drogas, potenciar el que se lleven a cabo unos hábitos sanos y regulares y controlar, en la medida de lo posible, el estrés. Todos estos factores pueden actuar como desencadenantes de nuevos episodios por tanto el controlarlos reducirá el riesgo de recaídas. A todo ello podemos añadir la importancia de afrontar las consecuencias psicosociales de los episodios. El control de los distintos aspectos comentados puede contribuir a mejorar el curso de la enfermedad incidiendo a su vez en un mejor funcionamiento sociolaboral entre episodios así como en un mayor bienestar y calidad de vida de los pacientes y las personas de su entorno. 

¿Qué programa desarrolláis vosotros?


          En el Hospital Clínic de Barcelona el Programa de Trastornos Bipolares desarrolla un programa psicoeducativo dirigido a pacientes con trastorno bipolar y otro dirigido a familiares de pacientes con trastorno bipolar. Los pacientes deben estar eutímicos o establilizados en el momento de la intervención. En el caso de los grupos dirigidos a pacientes el programa consta de 21 sesiones (aunque ahora se está poniendo a prueba una modalidad de 8 sesiones). El grupo dirigido a familiares consta de 12 sesiones. Ambos grupos se llevan a cabo en sesiones grupales de unas 12 personas. Las sesiones tienen una duración de 90 minutos cada una y tienen lugar en el mismo hospital un día a la semana. En las sesiones se ofrece información estructurada sobre el trastorno bipolar y las estrategias de afrontamiento ante el mismo. Aunque se trata de un formato estructurado (los psicólogos que los dirigen tienen un papel bastante directivo y antes de cada sesión ya está definido el tema del día), se facilita la participación de los asistentes fomentando la discusión. Tras la sesión los asistentes reciben un resumen del tema abordado. 

Sesiones del grupo de psicoeducación de pacientes:


1. Introducción.
2. ¿Qué es la enfermedad bipolar?.
3. Factores causales y desencadenantes.
4. Síntomas (I): Manía e hipomanía.
5. Síntomas (II): Depresión y episodios mixtos.
6. Curso y pronóstico.
7. Tratamiento (I): estabilizadores del estado de ánimo.
8. Tratamiento (II): antimaníacos.
9. Tratamiento (Ill): antidepresivos.
10. Niveles plasmáticos: litio, carbamacepina y valproato.
11. Embarazo y consejo genético.
12. Psicofarmacología vs. terapias alternativas.
13. Riesgos asociados al abandono del tratamiento.
14. Sustancias psicoactivas: riesgos en la enfermedad bipolar.
15. Detección precoz de los episodios maníacos e hipomaníacos.
16. Detección precoz de los episodios depresivos y mixtos.
17. ¿Qué hacer cuando se detecta una nueva fase?.
18. Regularidad.
19. Técnicas para el control del estrés.
20. Estrategias de solución de problemas.
21. Sesión final.

          Por otra parte, el trastorno bipolar no sólo afecta a aquellos que lo padecen sino también a las personas de su entorno. Las principales razones que motivaron la psicoeducación dirigida a los familiares fueron la importancia que juega el estrés ambiental en la evolución del trastorno bipolar, la carga experimentada por quienes conviven con el paciente y la demanda de éstos de recibir más información sobre el trastorno y sus estrategias de afrontamiento. Además, a menudo son los familiares los primeros en detectar las señales de recaída, lo cual contribuirá positivamente a una intervención precoz. 

Sesiones del grupo de psicoeducación familiar: 


1. Comprensión de la naturaleza de la enfermedad.
2. Identificación de factores desencadenantes. 
3. Episodios maníacos e hipomaníacos: principales síntomas e identificación de las primeras señales de recaída. 
4. Episodios depresivos y mixtos: principales síntomas e identificación de las primeras señales de recaída. 
5. Tratamiento: estabilizadores del estado de ánimo. 
6. Tratamiento: antipsicóticos y antidepresivos. 
7. Familia y tratamiento: potenciar el cumplimiento terapéutico. 
8. Planificación de estrategias de afrontamiento. 
9. Otros temas que preocupan a la familia: ideación suicida, hospitalización, embarazo, trastorno bipolar versus personalidad.
10. Prevención y manejo del estrés familiar: entrenamiento en habilidades de comunicación.
11. Prevención y manejo del estrés familiar: entrenamiento en resolución de problemas.
12. Recursos asistenciales y aspectos legales.

¿Habéis constatado sus beneficios mediante algún estudio o por vuestra propia experiencia día a día?


          En la práctica clínica se hace patente la demanda por parte de pacientes y familiares de recibir más información sobre el trastorno y sobre las estrategias de afrontamiento adecuadas, aspectos fundamentales para mejorar el curso de la enfermedad. De dicha necesidad surgió la iniciativa de diseñar los programas psicoeducativos. Nuestra experiencia nos demuestra la satisfacción de los asistentes y la utilidad de la psicoeduación que puede apreciarse al observar cómo pacientes y familiares son capaces de contactar con el profesional ante la mínima sospecha de recaída, de manifestar una actitud más positiva hacia el tratamiento farmacológico,… Pero estas impresiones es importante que sean objetivadas de algún modo y de ahí la importancia de los estudios científicos. 
Aunque muchos clínicos han utilizado la psicoeducación durante décadas, los primeros estudios sobre su eficacia no aparecieron hasta los años 80 y fundamentalmente principios de los 90. Un estudio realizado por nuestro equipo refleja la eficacia del programa psicoeducativo para pacientes con trastorno bipolar, particularmente los pacientes que participaron en el grupo psicoeducativo tuvieron a lo largo de dos años de seguimiento un menor número de recaídas y redujeron los días de hospitalización en comparación a un grupo de pacientes que no recibió psicoeducación (Colom y cols., Archives of General Psychiatry, 2003). 
Con respecto a la intervención familiar, algunos autores han observado que el curso de la enfermedad mejoraba tras la introducción de un programa dirigido conjuntamente al paciente y a sus familiares que incluía un módulo psicoeducativo, otro de habilidades de comunicación y un tercero de resolución de problemas (Miklowitz y cols., Archives of General Psychiatry, 2003). Nuestro equipo, con el programa psicoeducativo dirigido a familiares, ha objetivado un incremento de los conocimientos sobre el trastorno bipolar, una reducción del nivel de estrés o carga percibida por los familiares en relación a la enfermedad así como una reducción del grado de atribución que hacían los familiares entre sus problemas y la enfermedad del paciente (Reinares y cols., Psychotherapy and Psychosomatics, 2004), ahora estamos analizando los efectos de dicha intervención sobre el curso del trastorno bipolar. 


Dos libros divulgativos de interés: 
- Vieta E, Colom F. Convivir con el trastorno bipolar. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 2003.
- Vieta E, Colom F, Martínez-Arán A. La enfermedad de las emociones. El trastorno bipolar. Barcelona: Ars Médica, 2004.

 

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